1 sept 2009

Me!! - El niño que amaba la luna



La noche era oscura, iluminada por las miles de bombillitas colgadas del cielo, de la
cúpula del universo, a las cual llamábamos estrellas. La luna llena, blanca como el
nácar, iluminaba la noche en la penúmbra. Alli, sentado en el verde jardín de su
casa, estaba Timy Buton, un niño, de unos 6 años, que amaba la luna por encima de
todo, por encima de cualquier otra cosa que existiera en la tierra o en todo el universo.
Pues, lo que Timy sentía, no era normal, sentía que la luna le había dado la vida, que
era su madre, su creadora, su diosa. Él, creía que la luna en realidad era una vella
dama con un vestido blanco, pelo blanco, liso, largo y sedoso y unos ojos negros como
el azabache que constrastaban perfectamente con su pálida piel. Un día, arto de estar
tan lejos de ella, decidió ir a visitarla, a conocer a su madre, la amante de sus sueños.
Entró en su casa tan deprisa como sus pequeñas piernas le permitían, corrió y corrió
hasta llegar al garage, donde su padre tenía las herramientas y materiales necesarios
para su ambicioso proyecto. Las horas pasaron, y al pequeño Timy se le cerraron los
parapdos de golpe, como si de plomo se tratase, dejandole totalmente dormido sobre
la mesa de trabajo, y los planos de su invento. Esa noche, el pequeño Timy, soño que
gracias a su duro trabajo y dedicación, consegía llegar hasta ella, su amada, la luna.
El sol se levantó por el este después de despedirse del otro lado del mundo, e ir
saludando a este otro. Los pajarillos cantaban alegres con motivo de la llagada de la
primavera. El maullar de un gato despertó a Timy. Sefrotó los ojos, miró hacia un lado,
hacia el otro… "¡Oh no, me he dormido!" pensó. Se pusoa trabajar sin descanso. A la
hora de la merienda, Timy ya había acabado con su invento, una gran escalera, tan
alta, que podría llegar a la luna, y abrazarla. Esa noche, salió al jardín como todas las
noches para observalra a ella. Colocó la escalera, se puso una chaqueta, "Si los
astronautas lleban esos grandes y pesados trajes, será porque en el epacio hace frio"
pensó. Subió un peldaño, otro más y otro y otro, hasta que se dio cuenta de que ya no
veía el suelo, subió poco más, y se dio cuenta de que hacía un calor horrible, "Claro -
pensó - como también estoy más cerca del sol, hace mucho más calor." Dicho y echo,
se quitó la chaqueta como pudo, y la tiró al vacía,ya tendría tiempo de buscarla luego.
En ese momento, miró hacia arriba, y pudo contemplar a la luna observandolo con
desconfianza, ternura y temor. En ese momento, Timy saltó en busca de la luna, y
cuando solo quedaban unos pocos centímetros para abrazarla, esta, desapareció
instantáneamente. El pequeño Timy, calló y calló, incredulo por lo que había ocurrido.
Calló contra el suelo, pero no se hizo ningún rasguño,pues,por suerte, había caido
encima de la chaqueta que momentos antes había tirado. Aún así,no pudo evitar que
una lágrima naciese en su ojo, viviese en sumejilla, y muriese en sus labios. El silencio
de la noche se quebró como un debil cristal lanzado contra el suelo. Timy lloraba y
lloraba, sin poder parar, pero no por el dolor físico, si no por el emocional por el no
haber podido abrazar a la luna. Justo entonces, una estrella descendió del cielo, para
buscar el consuelo del pequeño Timy. "Tranquilo, ella es así, no pertenece a nadie, por
eso cada vez que la intentan abrazar desaparece - le dijo - Pero no pasa nada, mañana
volverá a aparecer." Timy se quedo pensativo uno momento y dijo "¿Y como podría
estar con ella?" "La única forma de vivir con laluna es morir de amor, así tu alma no
se va con las otras, y se queda en el cielo para formar otra estrella que ilumine a las
personas desesperadas de amor" Le dijo la estrella, intentando hacerle sentir mejor.
A la noche siguiente, se podía contar una estrella más en el firmamento… ¿Adivinais
su nombre?
"Puede que una noche mireis al cielo en busca de la luna y esta no esté, quien sabe,
quizás algún dia deseeis abrazarla, pero no os preocupeis, porque allí estaran las
estrellas para consolaros
"

28 ago 2009

Me!! - Carta de un desesperado



La luna llena, era el testigo más agradable que tendría esa noche. Blanca, silenciosa,
callada, bella, perceptiva… No se ni cuando ni donde, obtuve esa atracción, esa
atracción lunar tan grande que me invadía por completo, hasta la última de mis células,
hasta el último trozo de mi ser, hasta el último centímetro de organismo, amaba la
luna enteramente. Pero la luna llena… me transformaba por completo, no es que fuese
hombre lobo ni nada parecido, no, pues la luna, la luna llena concretamente, me daba
toda la inspiración que necesitaba para realizar lo que yo quisiera. Porque la luna, era
la luna, mi luna, única en todo el universo, y yo, era de los pocos que podrían percibirla
y disfrutarla como yo lo hacía. Como decía, la luna, iva a ser el único testigo que me
gustaría tener para esa noche, pues si lo hacía, me gustaría que lo último que viese
fuera ella, mi querida amante de fantasía… Si, iba a suicidarme, el mundo era un lugar
que ya no requería de mi presencia, ni me necesitaba, ni nadie requería de mi ayuda.
¿Alguna razón por la que seguir viviendo? No, no la había, y lo tenía asumido, pues
cuando a alguien le llega su hora, sea natural o forzada, se sabe. Es algo, raro, como
una sensación, un sentido, un sentimiento… No, no era comparable a nada que ya
existiera… O al menos que yo conociera. Pero esa sensación, o como se le quiera
llamar, era agradable, sobre todo, por la sensación, de que tu papel, importante para
algunos, y miserable para otros, ya había sido cumplido. Y cuando alguien siente, que
todo lo que la gente hace en años y años, y yo lo había echo en tan solo trece años…
Eso, al menos para mi, era algo de lo que había que estar orgulloso. La llamada de la
las parcas, como los griegos; la flaca, como en regiones de latinoamérica; la sombra,
como los romanos; ah puch, como los mayas o simplemente, la muerte, como todos la
conociamos, no cesaba. Sin pensarlo dos veces, me levanté, miré el mar embrabecido y la
lejana tormenta que se hacerca minuto a minuto, sintiendo ya gotas de la fría lluvia,
sientiendo ya el aire cargado de tensión, sientiendo ya la luz mortecina de los lejanos
relámpagos y sintiendo ya, como el mar me llamaba poco a poco. Saqué la cuchilla que
llevaba en mi bolsillo, me ice un corte en el dedo, y probé por última vez, el fluido humano
más caliente, metalizado y apetecible que había, un vicio, que era merecido llevarme a la
tumba, mi tumba submarina. Mire la altura que había desde donde yo estaba hasta la
superficie acuatica, por suerte, el acántilado era muy escarpado. Miré por última vez
a la luna, mi luna, la señora de la noche, mi obsesión. No lo pensé un segundo más,
salté, la caida se me izo interminable, cuando mi cuerpo se adentró en las bravas
profundidades marinas, se estremeció por el frio contacto con el agua. Me ardían los
pulmones, cada vez más, y más. No lo pude resistir, inundé mis pulmones del fluido
salado en el que me hundía más a cada movimiento. Si pensaba que antes me ardían los
pulmones, antes solo hacía cosquillitas. Dios, ese dolor era insoportable, era como si
al hacerte una herida, te echasen una mezcla de sal, alcohol y limón, o quizá más
doloroso aun. Por suerte… en pocos segundos mi incesante agonía, mi sufrimiento, mi
extraño enamoramiento… Todo llegó a su fin
Dos días después, un equipo de buzos, sacó mi cuerpo de las profundidades marinas.
Mis ojos, aun abierto, reflejaban la agonía sufrida, la desesperación en busca de oxígeno,
la tristeza, de mi corazón. Cuando el équipo de forenses me revisó por completo, en busca
de algún signo de maltrato, para descarta que me ubieran raptado, asesinado y luego
tirado al mar sin ninguna compasión, solo pudo descubrir la cuchilla, con un poco de
sangre seca guardada en el pantalón, mi iPod, lleno de fotos de la llena, y con la canción
de Mecano, Hijo de la luna, y un último objeto, una bolsita hermética para conjelados, y
dentro de ella, un papel, un papel doblado dos veces minuciosamente puesto, para que no
se mojará, y llegara a ellos, los que descubrieron mi cuerpo. El papel, era una carta, una
carta para las personas más importantes de mi vida, mis amigos. La carta, ponía
exactamente, esto
"Porfavor, me gustaría que esta carta fuera leida en mi entierro, y entragada una
copia a la gente de la que a continuación voy a hablar:
- Dani: Gracias por todo lo que has hecho por mi, por todos los momentos
divertos que me has hecho pasar, gracias por ser como eres, gracias por ser tu.
Mil gracias por intentar animarme cuando me pongo depre. Que aunque nunca
consigues hacerme cambiar de opinión, porque yo soy así, no porque no dejes de
intentarlo, y tampoco te hago caso respecto a tus prohibiciones, GRACIAS, de todo
corazón. Siempre habrá lugar en mi mano, para ti
- Cristina: Hermana, gracias por estar ahí cuando lo necesitaba, gracias por todo lo
que hemos pasado juntos, que aunque no sea mucho, no los olvidaré en la vida. Que
sepas, que aunque una vez dudé de ti, no lo he vuelto a hacer más. Pero eso, fue una
equibocación, y es cosa del pasado, y hay que estar en el presente, y ahora mismo
eres una de las razones que me atan al mundo, porque como te he dicho muchas
veces, te quiero y siempre lo voy a hacer
- Carla: Hermana, sabes que te quiero, y que me importas mucho, y no quiero que
te pase nada malo por ninguna de tus locuras. Que aunque nos allamos peleado
alguna que otra vez, la mayoría de mi ser se oponía a esa decisión. Gracias por todos
los buenos momentos que hemos pasado, gracias por aquel increible dia, en el
parque de atracciones, y por la broma, aunque luego yo saliera mal parado. Te he
dicho muchas veces que mi hombro estaba a tu disposición para lo que quisieras,
y lo sigo manteniendo, y siempre lo haré. Y estas y estarás siempre en mi mano
- Alba: Sabes, que aunque nunca te lo digo, te quiero con locura, porque todos estos
años que hemos pasado juntos, nunca se me podrán olvidar, y menos aun nuestras
peleas tontas, sin motivo, sin razón y mucho menos sin causa. Sabes mas que nadie
de mi, y yo también se bastante de ti. Y aunque halla momento peores, y otros
mejores, sabes tan bien como yo, que siempre nos vamos a tener el uno al otro.
- Myriam: Eres una tonta asquerosa de mierda, porque siempre piensas, que porque
no te ponga en mi nick o subnick, no me importas o ya me he olvidado de ti, aunque
sepas tambien como yo que no es así. Gracias por todos los buenos momento en el
insti, y fuera de el. Y no, nunca me voy a olvidar de ti.
- Celia: Sabes que te quiero un montonazo, y nunca voy a dejarte irte de mi lado,
porque si lo haces, iré a buscarte yo mismo ¿Entendido? También te doy las gracias
por los buenos momentos en el insti. Y nunca más te volveré a cortar las puntas, la
próxima vex, te cobro
- Carmen: Prima yo te quiero mucho, aunque estes loca, me peges sin razón, y te
olvides de mi. Aunque no nos conozcamos mucho, te he cogido mucho cariño, y que
sepas, que te prefiero por el msn, que no puedes pegarme
- Vanessa: Vale, a ti te conozco menos aún que a Carmen, pero también te he
cogido mucho cariño, y que sepas, que tú, por huevos, vas a ver una peli de miedo"

Esta última parte es toda verdad, solo teneis que cambiar a Dani, por Javi; Cristina por
Rosa; Carla por Nerea; Alba por Yuya; Myriam por Eva; Celia por Maria O. ; Carmen por Marina y Vanessa por Belu
Y recordad, "No importa como esté yo, mientras que vosotros seais felices"
Lo sois TODO

26 ago 2009

Me!! - Lágrimas de condenados



La luna llena se alzaba cual vigilante nocturno sobre la noche estrellada. Una leve niebla,
un tanto mortecina, hacía que el lugar, pareciese igual de fantasmal que la mítica escena
del cementerio del videoclip de Thriller, del siempre vivo Michael Jackson. Pero esta historia
no trata de zombis, ni de hombres lobo, ni tampoco se desarrolla en el cine, no, ni mucho
menos, nuestra historia Trata de Morgan, una chica de escasos 14 años, ilusionada con su
baile de fin de curso, en el cual, asistiría de pareja con el chico más guapo, listo y simpático
de todo el universo, Thomas Nickelson, alto, musculoso, jugador de beisbol, la pareja con que
toda chica desearía ir a un baile de fin de curso.
Tras una larga noche de baile, beber ponche, y alegría, deciden irse a medianoche, al lago
puesto que todas las parejas se retiraban antes para pasar un rato a solas. El lago, estaba
apartado, a una media hora del instituto Jefferson, al cual asistían. Además, allí, la única
posible iluminación era la luna, vigilante, acechante. Corrían rumores por el instituto, que
allí, habían tenido lugar numerosos abusos, violaciones y robos, entre otras cosas.
Pasaron cinco, diez, veinte minutos de momentos íntimos entre la pareja, cuando, salidos
de la nada, unos gruñidos, pasos, y crepitar de hojas y ramas se oyeron entre la maleza. Ella,
asustada, quería irse cuando de repente, un lobo saltó de entre los arbustos y mordió a la
chica en la pierna, atravesando su débil musculatura de lado a lado. El joven intentó salir
huyendo, pero el gran lobo azabache, corrió detrás de él, dejando a la pobre Morgan,
indefensa, coja, y sin esperanzas de vida.
Dicen, que Thomas, fue deborado por el lobo, el cuál, según contaban, era la reencarnación
de un asesino de los años sesenta, que mordía a sus víctimas en brazos y piernas, le partía
las piernas, y las dejaba a su suerte por el bosque. También, cuentan, que la pobre Morgan,
se suicidó tirándose al lago, prefiriendo morir así que siendo comida por un lobo gigante.
Desde entonces, numerosas leyendas circulan por el Jefferson sobre la triste muerte de
Morgan. Una de ellas, la más frecuente, a modo de cántico del folclore, dice así:
"Cuando la luna llena, se fundan con un mar de tormenta, cuando el hoy termina, y empieza
el mañana, la pobre y triste Morgan saldrá de su tumba marina, entre lodo y algas, buscando
al chico que la abandonó a su suerte, con la única alternativa del suicidio, para darle el
castigo merecido. Y todo aquel que se crucé en su camino se quedará observando la tristeza
en sus ojos, los cuales derramarán una lágrima, que se convertirá instantáneamente en
el centro del universo para el pobre desgraciado. De entre las malezas, surgirá el lobo
que en su dia condenó a la pobre chica, y morderá una de sus piernas, dejándolo sin escapatoria,
llevándolo a rastras hacia el lago, y la víctima, se convertirá, en la próxima razón, por la que
el alma de Morgan, derrame, la próxima lágrima, su lágrima, la lágrima de la condenada.