La noche era oscura, iluminada por las miles de bombillitas colgadas del cielo, de la
cúpula del universo, a las cual llamábamos estrellas. La luna llena, blanca como el
nácar, iluminaba la noche en la penúmbra. Alli, sentado en el verde jardín de su
casa, estaba Timy Buton, un niño, de unos 6 años, que amaba la luna por encima de
todo, por encima de cualquier otra cosa que existiera en la tierra o en todo el universo.
Pues, lo que Timy sentía, no era normal, sentía que la luna le había dado la vida, que
era su madre, su creadora, su diosa. Él, creía que la luna en realidad era una vella
dama con un vestido blanco, pelo blanco, liso, largo y sedoso y unos ojos negros como
el azabache que constrastaban perfectamente con su pálida piel. Un día, arto de estar
tan lejos de ella, decidió ir a visitarla, a conocer a su madre, la amante de sus sueños.
Entró en su casa tan deprisa como sus pequeñas piernas le permitían, corrió y corrió
hasta llegar al garage, donde su padre tenía las herramientas y materiales necesarios
para su ambicioso proyecto. Las horas pasaron, y al pequeño Timy se le cerraron los
parapdos de golpe, como si de plomo se tratase, dejandole totalmente dormido sobre
la mesa de trabajo, y los planos de su invento. Esa noche, el pequeño Timy, soño que
gracias a su duro trabajo y dedicación, consegía llegar hasta ella, su amada, la luna.
El sol se levantó por el este después de despedirse del otro lado del mundo, e ir
saludando a este otro. Los pajarillos cantaban alegres con motivo de la llagada de la
primavera. El maullar de un gato despertó a Timy. Sefrotó los ojos, miró hacia un lado,
hacia el otro… "¡Oh no, me he dormido!" pensó. Se pusoa trabajar sin descanso. A la
hora de la merienda, Timy ya había acabado con su invento, una gran escalera, tan
alta, que podría llegar a la luna, y abrazarla. Esa noche, salió al jardín como todas las
noches para observalra a ella. Colocó la escalera, se puso una chaqueta, "Si los
astronautas lleban esos grandes y pesados trajes, será porque en el epacio hace frio"
pensó. Subió un peldaño, otro más y otro y otro, hasta que se dio cuenta de que ya no
veía el suelo, subió poco más, y se dio cuenta de que hacía un calor horrible, "Claro -
pensó - como también estoy más cerca del sol, hace mucho más calor." Dicho y echo,
se quitó la chaqueta como pudo, y la tiró al vacía,ya tendría tiempo de buscarla luego.
En ese momento, miró hacia arriba, y pudo contemplar a la luna observandolo con
desconfianza, ternura y temor. En ese momento, Timy saltó en busca de la luna, y
cuando solo quedaban unos pocos centímetros para abrazarla, esta, desapareció
instantáneamente. El pequeño Timy, calló y calló, incredulo por lo que había ocurrido.
Calló contra el suelo, pero no se hizo ningún rasguño,pues,por suerte, había caido
encima de la chaqueta que momentos antes había tirado. Aún así,no pudo evitar que
una lágrima naciese en su ojo, viviese en sumejilla, y muriese en sus labios. El silencio
de la noche se quebró como un debil cristal lanzado contra el suelo. Timy lloraba y
lloraba, sin poder parar, pero no por el dolor físico, si no por el emocional por el no
haber podido abrazar a la luna. Justo entonces, una estrella descendió del cielo, para
buscar el consuelo del pequeño Timy. "Tranquilo, ella es así, no pertenece a nadie, por
eso cada vez que la intentan abrazar desaparece - le dijo - Pero no pasa nada, mañana
volverá a aparecer." Timy se quedo pensativo uno momento y dijo "¿Y como podría
estar con ella?" "La única forma de vivir con laluna es morir de amor, así tu alma no
se va con las otras, y se queda en el cielo para formar otra estrella que ilumine a las
personas desesperadas de amor" Le dijo la estrella, intentando hacerle sentir mejor.
A la noche siguiente, se podía contar una estrella más en el firmamento… ¿Adivinais
su nombre?
"Puede que una noche mireis al cielo en busca de la luna y esta no esté, quien sabe,
quizás algún dia deseeis abrazarla, pero no os preocupeis, porque allí estaran las
estrellas para consolaros"
