1 sept 2009

Me!! - El niño que amaba la luna



La noche era oscura, iluminada por las miles de bombillitas colgadas del cielo, de la
cúpula del universo, a las cual llamábamos estrellas. La luna llena, blanca como el
nácar, iluminaba la noche en la penúmbra. Alli, sentado en el verde jardín de su
casa, estaba Timy Buton, un niño, de unos 6 años, que amaba la luna por encima de
todo, por encima de cualquier otra cosa que existiera en la tierra o en todo el universo.
Pues, lo que Timy sentía, no era normal, sentía que la luna le había dado la vida, que
era su madre, su creadora, su diosa. Él, creía que la luna en realidad era una vella
dama con un vestido blanco, pelo blanco, liso, largo y sedoso y unos ojos negros como
el azabache que constrastaban perfectamente con su pálida piel. Un día, arto de estar
tan lejos de ella, decidió ir a visitarla, a conocer a su madre, la amante de sus sueños.
Entró en su casa tan deprisa como sus pequeñas piernas le permitían, corrió y corrió
hasta llegar al garage, donde su padre tenía las herramientas y materiales necesarios
para su ambicioso proyecto. Las horas pasaron, y al pequeño Timy se le cerraron los
parapdos de golpe, como si de plomo se tratase, dejandole totalmente dormido sobre
la mesa de trabajo, y los planos de su invento. Esa noche, el pequeño Timy, soño que
gracias a su duro trabajo y dedicación, consegía llegar hasta ella, su amada, la luna.
El sol se levantó por el este después de despedirse del otro lado del mundo, e ir
saludando a este otro. Los pajarillos cantaban alegres con motivo de la llagada de la
primavera. El maullar de un gato despertó a Timy. Sefrotó los ojos, miró hacia un lado,
hacia el otro… "¡Oh no, me he dormido!" pensó. Se pusoa trabajar sin descanso. A la
hora de la merienda, Timy ya había acabado con su invento, una gran escalera, tan
alta, que podría llegar a la luna, y abrazarla. Esa noche, salió al jardín como todas las
noches para observalra a ella. Colocó la escalera, se puso una chaqueta, "Si los
astronautas lleban esos grandes y pesados trajes, será porque en el epacio hace frio"
pensó. Subió un peldaño, otro más y otro y otro, hasta que se dio cuenta de que ya no
veía el suelo, subió poco más, y se dio cuenta de que hacía un calor horrible, "Claro -
pensó - como también estoy más cerca del sol, hace mucho más calor." Dicho y echo,
se quitó la chaqueta como pudo, y la tiró al vacía,ya tendría tiempo de buscarla luego.
En ese momento, miró hacia arriba, y pudo contemplar a la luna observandolo con
desconfianza, ternura y temor. En ese momento, Timy saltó en busca de la luna, y
cuando solo quedaban unos pocos centímetros para abrazarla, esta, desapareció
instantáneamente. El pequeño Timy, calló y calló, incredulo por lo que había ocurrido.
Calló contra el suelo, pero no se hizo ningún rasguño,pues,por suerte, había caido
encima de la chaqueta que momentos antes había tirado. Aún así,no pudo evitar que
una lágrima naciese en su ojo, viviese en sumejilla, y muriese en sus labios. El silencio
de la noche se quebró como un debil cristal lanzado contra el suelo. Timy lloraba y
lloraba, sin poder parar, pero no por el dolor físico, si no por el emocional por el no
haber podido abrazar a la luna. Justo entonces, una estrella descendió del cielo, para
buscar el consuelo del pequeño Timy. "Tranquilo, ella es así, no pertenece a nadie, por
eso cada vez que la intentan abrazar desaparece - le dijo - Pero no pasa nada, mañana
volverá a aparecer." Timy se quedo pensativo uno momento y dijo "¿Y como podría
estar con ella?" "La única forma de vivir con laluna es morir de amor, así tu alma no
se va con las otras, y se queda en el cielo para formar otra estrella que ilumine a las
personas desesperadas de amor" Le dijo la estrella, intentando hacerle sentir mejor.
A la noche siguiente, se podía contar una estrella más en el firmamento… ¿Adivinais
su nombre?
"Puede que una noche mireis al cielo en busca de la luna y esta no esté, quien sabe,
quizás algún dia deseeis abrazarla, pero no os preocupeis, porque allí estaran las
estrellas para consolaros
"

28 ago 2009

Me!! - Carta de un desesperado



La luna llena, era el testigo más agradable que tendría esa noche. Blanca, silenciosa,
callada, bella, perceptiva… No se ni cuando ni donde, obtuve esa atracción, esa
atracción lunar tan grande que me invadía por completo, hasta la última de mis células,
hasta el último trozo de mi ser, hasta el último centímetro de organismo, amaba la
luna enteramente. Pero la luna llena… me transformaba por completo, no es que fuese
hombre lobo ni nada parecido, no, pues la luna, la luna llena concretamente, me daba
toda la inspiración que necesitaba para realizar lo que yo quisiera. Porque la luna, era
la luna, mi luna, única en todo el universo, y yo, era de los pocos que podrían percibirla
y disfrutarla como yo lo hacía. Como decía, la luna, iva a ser el único testigo que me
gustaría tener para esa noche, pues si lo hacía, me gustaría que lo último que viese
fuera ella, mi querida amante de fantasía… Si, iba a suicidarme, el mundo era un lugar
que ya no requería de mi presencia, ni me necesitaba, ni nadie requería de mi ayuda.
¿Alguna razón por la que seguir viviendo? No, no la había, y lo tenía asumido, pues
cuando a alguien le llega su hora, sea natural o forzada, se sabe. Es algo, raro, como
una sensación, un sentido, un sentimiento… No, no era comparable a nada que ya
existiera… O al menos que yo conociera. Pero esa sensación, o como se le quiera
llamar, era agradable, sobre todo, por la sensación, de que tu papel, importante para
algunos, y miserable para otros, ya había sido cumplido. Y cuando alguien siente, que
todo lo que la gente hace en años y años, y yo lo había echo en tan solo trece años…
Eso, al menos para mi, era algo de lo que había que estar orgulloso. La llamada de la
las parcas, como los griegos; la flaca, como en regiones de latinoamérica; la sombra,
como los romanos; ah puch, como los mayas o simplemente, la muerte, como todos la
conociamos, no cesaba. Sin pensarlo dos veces, me levanté, miré el mar embrabecido y la
lejana tormenta que se hacerca minuto a minuto, sintiendo ya gotas de la fría lluvia,
sientiendo ya el aire cargado de tensión, sientiendo ya la luz mortecina de los lejanos
relámpagos y sintiendo ya, como el mar me llamaba poco a poco. Saqué la cuchilla que
llevaba en mi bolsillo, me ice un corte en el dedo, y probé por última vez, el fluido humano
más caliente, metalizado y apetecible que había, un vicio, que era merecido llevarme a la
tumba, mi tumba submarina. Mire la altura que había desde donde yo estaba hasta la
superficie acuatica, por suerte, el acántilado era muy escarpado. Miré por última vez
a la luna, mi luna, la señora de la noche, mi obsesión. No lo pensé un segundo más,
salté, la caida se me izo interminable, cuando mi cuerpo se adentró en las bravas
profundidades marinas, se estremeció por el frio contacto con el agua. Me ardían los
pulmones, cada vez más, y más. No lo pude resistir, inundé mis pulmones del fluido
salado en el que me hundía más a cada movimiento. Si pensaba que antes me ardían los
pulmones, antes solo hacía cosquillitas. Dios, ese dolor era insoportable, era como si
al hacerte una herida, te echasen una mezcla de sal, alcohol y limón, o quizá más
doloroso aun. Por suerte… en pocos segundos mi incesante agonía, mi sufrimiento, mi
extraño enamoramiento… Todo llegó a su fin
Dos días después, un equipo de buzos, sacó mi cuerpo de las profundidades marinas.
Mis ojos, aun abierto, reflejaban la agonía sufrida, la desesperación en busca de oxígeno,
la tristeza, de mi corazón. Cuando el équipo de forenses me revisó por completo, en busca
de algún signo de maltrato, para descarta que me ubieran raptado, asesinado y luego
tirado al mar sin ninguna compasión, solo pudo descubrir la cuchilla, con un poco de
sangre seca guardada en el pantalón, mi iPod, lleno de fotos de la llena, y con la canción
de Mecano, Hijo de la luna, y un último objeto, una bolsita hermética para conjelados, y
dentro de ella, un papel, un papel doblado dos veces minuciosamente puesto, para que no
se mojará, y llegara a ellos, los que descubrieron mi cuerpo. El papel, era una carta, una
carta para las personas más importantes de mi vida, mis amigos. La carta, ponía
exactamente, esto
"Porfavor, me gustaría que esta carta fuera leida en mi entierro, y entragada una
copia a la gente de la que a continuación voy a hablar:
- Dani: Gracias por todo lo que has hecho por mi, por todos los momentos
divertos que me has hecho pasar, gracias por ser como eres, gracias por ser tu.
Mil gracias por intentar animarme cuando me pongo depre. Que aunque nunca
consigues hacerme cambiar de opinión, porque yo soy así, no porque no dejes de
intentarlo, y tampoco te hago caso respecto a tus prohibiciones, GRACIAS, de todo
corazón. Siempre habrá lugar en mi mano, para ti
- Cristina: Hermana, gracias por estar ahí cuando lo necesitaba, gracias por todo lo
que hemos pasado juntos, que aunque no sea mucho, no los olvidaré en la vida. Que
sepas, que aunque una vez dudé de ti, no lo he vuelto a hacer más. Pero eso, fue una
equibocación, y es cosa del pasado, y hay que estar en el presente, y ahora mismo
eres una de las razones que me atan al mundo, porque como te he dicho muchas
veces, te quiero y siempre lo voy a hacer
- Carla: Hermana, sabes que te quiero, y que me importas mucho, y no quiero que
te pase nada malo por ninguna de tus locuras. Que aunque nos allamos peleado
alguna que otra vez, la mayoría de mi ser se oponía a esa decisión. Gracias por todos
los buenos momentos que hemos pasado, gracias por aquel increible dia, en el
parque de atracciones, y por la broma, aunque luego yo saliera mal parado. Te he
dicho muchas veces que mi hombro estaba a tu disposición para lo que quisieras,
y lo sigo manteniendo, y siempre lo haré. Y estas y estarás siempre en mi mano
- Alba: Sabes, que aunque nunca te lo digo, te quiero con locura, porque todos estos
años que hemos pasado juntos, nunca se me podrán olvidar, y menos aun nuestras
peleas tontas, sin motivo, sin razón y mucho menos sin causa. Sabes mas que nadie
de mi, y yo también se bastante de ti. Y aunque halla momento peores, y otros
mejores, sabes tan bien como yo, que siempre nos vamos a tener el uno al otro.
- Myriam: Eres una tonta asquerosa de mierda, porque siempre piensas, que porque
no te ponga en mi nick o subnick, no me importas o ya me he olvidado de ti, aunque
sepas tambien como yo que no es así. Gracias por todos los buenos momento en el
insti, y fuera de el. Y no, nunca me voy a olvidar de ti.
- Celia: Sabes que te quiero un montonazo, y nunca voy a dejarte irte de mi lado,
porque si lo haces, iré a buscarte yo mismo ¿Entendido? También te doy las gracias
por los buenos momentos en el insti. Y nunca más te volveré a cortar las puntas, la
próxima vex, te cobro
- Carmen: Prima yo te quiero mucho, aunque estes loca, me peges sin razón, y te
olvides de mi. Aunque no nos conozcamos mucho, te he cogido mucho cariño, y que
sepas, que te prefiero por el msn, que no puedes pegarme
- Vanessa: Vale, a ti te conozco menos aún que a Carmen, pero también te he
cogido mucho cariño, y que sepas, que tú, por huevos, vas a ver una peli de miedo"

Esta última parte es toda verdad, solo teneis que cambiar a Dani, por Javi; Cristina por
Rosa; Carla por Nerea; Alba por Yuya; Myriam por Eva; Celia por Maria O. ; Carmen por Marina y Vanessa por Belu
Y recordad, "No importa como esté yo, mientras que vosotros seais felices"
Lo sois TODO

26 ago 2009

Me!! - Lágrimas de condenados



La luna llena se alzaba cual vigilante nocturno sobre la noche estrellada. Una leve niebla,
un tanto mortecina, hacía que el lugar, pareciese igual de fantasmal que la mítica escena
del cementerio del videoclip de Thriller, del siempre vivo Michael Jackson. Pero esta historia
no trata de zombis, ni de hombres lobo, ni tampoco se desarrolla en el cine, no, ni mucho
menos, nuestra historia Trata de Morgan, una chica de escasos 14 años, ilusionada con su
baile de fin de curso, en el cual, asistiría de pareja con el chico más guapo, listo y simpático
de todo el universo, Thomas Nickelson, alto, musculoso, jugador de beisbol, la pareja con que
toda chica desearía ir a un baile de fin de curso.
Tras una larga noche de baile, beber ponche, y alegría, deciden irse a medianoche, al lago
puesto que todas las parejas se retiraban antes para pasar un rato a solas. El lago, estaba
apartado, a una media hora del instituto Jefferson, al cual asistían. Además, allí, la única
posible iluminación era la luna, vigilante, acechante. Corrían rumores por el instituto, que
allí, habían tenido lugar numerosos abusos, violaciones y robos, entre otras cosas.
Pasaron cinco, diez, veinte minutos de momentos íntimos entre la pareja, cuando, salidos
de la nada, unos gruñidos, pasos, y crepitar de hojas y ramas se oyeron entre la maleza. Ella,
asustada, quería irse cuando de repente, un lobo saltó de entre los arbustos y mordió a la
chica en la pierna, atravesando su débil musculatura de lado a lado. El joven intentó salir
huyendo, pero el gran lobo azabache, corrió detrás de él, dejando a la pobre Morgan,
indefensa, coja, y sin esperanzas de vida.
Dicen, que Thomas, fue deborado por el lobo, el cuál, según contaban, era la reencarnación
de un asesino de los años sesenta, que mordía a sus víctimas en brazos y piernas, le partía
las piernas, y las dejaba a su suerte por el bosque. También, cuentan, que la pobre Morgan,
se suicidó tirándose al lago, prefiriendo morir así que siendo comida por un lobo gigante.
Desde entonces, numerosas leyendas circulan por el Jefferson sobre la triste muerte de
Morgan. Una de ellas, la más frecuente, a modo de cántico del folclore, dice así:
"Cuando la luna llena, se fundan con un mar de tormenta, cuando el hoy termina, y empieza
el mañana, la pobre y triste Morgan saldrá de su tumba marina, entre lodo y algas, buscando
al chico que la abandonó a su suerte, con la única alternativa del suicidio, para darle el
castigo merecido. Y todo aquel que se crucé en su camino se quedará observando la tristeza
en sus ojos, los cuales derramarán una lágrima, que se convertirá instantáneamente en
el centro del universo para el pobre desgraciado. De entre las malezas, surgirá el lobo
que en su dia condenó a la pobre chica, y morderá una de sus piernas, dejándolo sin escapatoria,
llevándolo a rastras hacia el lago, y la víctima, se convertirá, en la próxima razón, por la que
el alma de Morgan, derrame, la próxima lágrima, su lágrima, la lágrima de la condenada.

22 ago 2009

Me!! - El vuelo de las grullas



Naomi y Toshiro, creían que el mundo era nuevo, y ellos, junto con toda
su aldea, los elegido para vivirlo y disfrutarlo al máximo, tomando lo que
este les daba, y sacando nuevas cosas a partir de ellas. Pero, en cambio,
el mundo era bastante viejo en el año 1945, y otra guerra azotaban esas
tierras, devastando campos de cultivos, poblados, familias enteras, y
todo lo que encontraran a su paso. Naomi, poblaba el corazón de
Toshiro, siendo así lo único importante para el en ese mísero mundo
dejado de la mano de Dios. El, soñaba que se anudaba entre las dos
negras trenzas que ella tenía, la abrazaba, y la besaba fundiéndose con
ella hasta el amanecer. Cada vez que lo imaginaba, deseaba crecer de
golpe y poder casarse con ella. Pero ese deseo, quedaba muy lejos aún.
Era seis de agosto, y Naomi se despertó inquieta por una terrible
pesadilla. En ese momento, se preguntó que estaría haciendo Toshiro.
En ese mismo momento, un avión enemigo, sobrevuela la ciudad. Los
hombres blancos que hay dentro de él, pulsan unos cuanto botones,
tiran de unas palancas, y en ese mismo instante, un instante histórico,
la primera bomba atómica vuela por el cielo de la ciudad, el cielo de
Hiroshima. Un destello, gritos, llantos, lágrima, y gente que piensa por
última vez en un mañana. Silenciosa, explota la bomba, una columna de
humo se levanta en pocos segundos, un núcleo a más de 4000° C,
provocó la muerte instantánea de 80000 personas y la de 400000 en
menos de un año. Pos suerte, Toshiro salió ileso… Naomi, no tubo tanta
suerte. Ella y su familia estaban en el hospital con graves daños por todo
el cuerpo. Su familia fue muriendo poco a poco, lentamente, y más
dolorosa aun. En poco tiempo, Naomi fue la única viva de su familia.
Cuando Toshiro se enteró, fue corriendo a visitarla, esta miraba por
la ventana, y mientras lloraba susurró "Es increíble como algo tan pequeño,
puede causar daños monumentales", en la mesita de noche, Toshiro vio
veinte grullas de papel, "Jamás conseguiré las mil" Naomi se refería a la
leyenda japonesa, que dice que si consigues mil grullas de origami, y pides
un deseo, este se cumple. En ese instante, Toshiro cogió las grullas, las
guardó en su bolsillo, y salió corriendo hacia su casa. Durante toda la
noche, dobló y dobló hojas de papel hasta conseguir las novecientas
ochenta grullas que faltaban, luego, cogió un hilo, y las unió todas,
formando una preciosa guirnalda. Justo amanecía cuando salió disparado
hacia el hospital. Después de suplicar durante minutos a la enfermera para
que le dejase pasar, esta acepto. Toshiro se subió a una silla, y colgó la
preciosa guirnalda encima de la cama de Naomi. Esta despertó y digo
- Son hermosas Toshiro, gracias
- Hay un millar, son tuyas Naomi, tuyas…
Toshiro abandonó sin vacilar la estancia, para que Naomi, no lo viese
llorando por ella, su amada. Una ligera brisa, agitó las frágiles gruyas. Una
lágrima se derramó de los ojos de Naomi, que sonreía. Esta los cerró
lentamente, poniendo así fin a una larga temporada de dolor, sufrimiento
y agonía.
Febrero de 1976, Toshiro Ueda tenía cuarenta y dos años, vivía en
Londres, tenía dos hijos preciosos y era gerente de un banco. Ninguno
de sus empleados se atrevía a preguntar por qué siempre, entre papeles,
informes y mensajes telegráficos, siempre había unas cuantas grullas
de origami. Divertidos, comentaban que algún día llegaría a las mil.
Ninguno sospechaba siquiera la dolorosa relación que esas minúsculas
grullas de papel tienen con perdida Hiroshima de su niñez, con su amor
perdido…

Me!! - Maliciosa



La luna llena se alzaba imponente sobre la ciudad del Rosario, en
Argentina. Los cuervos, rondaban las calles al vuelo, en busca de algún
objeto brillante o que les llamase la atención. Un gato negro observaba
la dormida ciudad desde lo alto del campanario, y buscando alguna presa
fácil para alimentar a sus crías recién nacidas. Los murciélagos planeaban
cerca de las farolas, en busca de alguna polilla u otros insectos a los que
dar caza. La ciudad entera, dormía plácidamente… O casi.
Allí, frente al cementerio, en la parada de autobús, está el chofer de este,
dándole las últimas caladas al cigarro que sostenía entre sus dedos, un
vicio, al cual, no podía renunciar. Una vez terminado, lo tira al suelo, lo
pisa ligeramente hasta que dejó se salir humo, y se subió al autobús,
dispuesto a seguir con la ronda, aunque sabía perfectamente, que nadie
iba a subirse en esos momentos. Arranca el, autobús, y se dirigió hacia
la próxima parada, cuando, sin quererlo, sus parpados se cerraron
bruscamente, como activados por un mecanismo. En ese mismo instante,
una chica se le cruza en medio de la carretera. El conductor, se despertó
a tiempo para ver la cara de sufrimiento, angustia y dolor, que le apareció
a la chica, al ver como semejante vehículo, se le venía encima. El chofer,
asustado por lo sucedido y lo tétrico del lugar, decide pasar de largo y
huir, dejando a la pobre tirada a su suerte, posiblemente, aun con vida.
Al cabo de cinco minutos de ir a toda velocidad por la autopista, huyendo
del escenario, y dejando a la victima a merced de la naturaleza, pasando
de largo por sus paradas normales, completamente asustado, y aun
intentándose explicar como había aparecido tan de repente aquella chica,
decide parar en el pueblo cercano, el cual ya anunciaban los carteles de la
autopista, a tomar un café y explicarse de nuevo lo ocurrido, cuando de
repente, al intentar frenar, se da cuenta de que los frenos, no reaccionan,
algo totalmente extraño pues minutos antes había podido frenar en una
curva muy cerrada, el miedo le invadió de nuevo, pues se dirigía a un
barranco, el cual, era demasiado alto como para sobrevivir. Desesperado,
intentando buscar una solución mira por el espejo retrovisor y… Se dio
cuenta que, al fondo, en los últimos asientos, estaba esa chica sentada,
con la cabeza agachada hacia sus rodillas y con muchos cortes, cuando de
repente, su boca esbozó una sonrisa, una sonrisa, un tanto... maliciosa
Esta historia está dedicada a mi "prima" Marinaa!! Que aunque estes pasando por malos momentos, nos tienes aquí para lo que sea, TE QUIERO un MONTONAZO primaa!! =D

Me!! - La señal



La luna, se ejercia imponente sobre aquella noche estrellada. El cielo, negro como
el azabache, era iluminado por pequeñas estrellas, las cuales, semejaban pequeños
farolillos, bagando eternamente, a la deríva constante, por el espacio exterior. Las
farolas, iluminaban la ciudad, velando por su seguridad en la oscuridad de la noche,
como guardianes, en pie, eternamente. Allí en aquel parque, el parque donde todos
los viernes, adolescentes de todas las edades, quedaban para emborracharse, o
simple mente, pasar un buen rato entre amigo, y risas. Entre tanto adolescente ebrios
y sobrios, había dos almas, dos almas, destinadas a estar juntas, para siempre. Se
trataba de Javi, un chico de 15 años, y Rosa, de 14. Ambos, ya cansados de tanta
fiesta, decidieron marcharse, y poner fin a otro viernes cualquiera… Aunque, no por
mucho tiempo.
Se subieron a la moto del joven, camino de la casa de Rosa, a dos pueblos de distancia.
Javi, arrancó desaforadamente la moto, la cual, lanzó un brutal estremecimiento, que
quedo marcado con los ladridos, que pudieron oírse de fondo al rugir se la moto.
Cogieron la carretera a una velocidad alarmante.
- !Baja la velocidad por favor! - Gritó Rosa desesperada, como bien reflejaba su cara
de pánico.
- Esta bien, pero a cambio abrázame
Rosa, le abrazo como si fuese su salvavidas, y estubiese flotando a la deriba en
mitad del océano, rodeada por un grupo de tiburones hambrientos.
- ¡Baja la velocidad de una vez por favor! - Gritó Rosaq de nuevo, al ver que el abrazo
no había echo demasiado efecto en Javi
- Está bien, pero a cambio, bésame
Y otra ves, volvió a realizar la petición de Javi. Rosa, le beso como si fuese el último
beso que compartiesen, fundiendo sus labios en uno.
- ¡Baja la velocidad o no volveré a hablarte en la vida! - Gritó de nuevo Rosa
enfurecida, al ver que todo lo que hacía, no servía para nada
- Vale, pero te tendras que poner mi casco
Así lo hizo, Rosa le quito el casco a Javi, y se lo puso ella, tal cual le había pedido
A la mañana siguiente, Rosa despertó en el hospital, sin recordar nada sucedido
después de que le quitara el casco a Javi para ponerselo ella, como el le había pedido
Totalmente aturdida, miró a su alrededor, se encontraba sola, en una habitación
blanca, con un camisón del hospital, bolsitas, que ivan directamente a sus venas por
unos conducto… Pero nada de Javi.
Sin saber ni como ni porqué, encendió la tele y haciendo zapping, paró en el canal de
las noticias, conmicionada y desolada.
El presentador, anunciaba un trágico accidente en el cual, dos adolescente habían
caido por un precipicio, los dos fueron encontrados con vida, la chica en coma, y el
con heridas muy graves, las cuales, acabaron llevandolo a la muerte, a 50 metros del
hospital. Antes de esto, habían podido preguntar al chico, el cual decía llamarse Javi,
ya que estaba consciente, el porque de su acto se no llevar puesto el casco, argumen-
tando, que esto podría haberle salvado la vida, a lo que respondió entre aullidos de
dolor y sollozos contínuos:
- Mi novia me dijo que bajase la velocidad, y al darle al freno, me dí cuenta de que
me había quedado sin ellos, le dije a mi novia que se pusiese mi casco, ya que ella
no llevaba. Intentá salvarla de lo que pudiese pasar, y por favor, ¡Salvenla!
Al oir esto, el mando de la TV calló al suelo desarmandose completamente, y los
aparatos médicos, anunciaros, que a la pobre Rosa, le acaba de dar, un infarto,
probocado por el sufrimiento y desolación al cual había llegado en tan solo, escasos
minutos.

Me!! - La promesa


La nieve, blanca como el nácar, hacía que las verdes praderas de un pueblecito
de Canadá, pareciese el Polo Norte en cuestión de segundos. Los renos, daban una
vista del paisaje aun mas navideña, y eso que aun estaban en septiembre.
Pero allí, en la calidez de aquel salón, junto a la chimenea, y tomando una buena
taza de chocolate caliente, hacía que todo lo ajeno a aquella estancia, no existiese
para ellas, Melinda y Sara, dos grandes amigas de la infancia, que a los 15 años,
debían de hacer frente a las terribles y aburridas horas de los años 80.
- Eh, Melinda, ¿Hacemos un pacto de amistad eterna? - Propuso Sara, una chica
con el pelo negro, a media melena, con la tez pálida, muy tímida, y callada ante un
nuevo grupo de personas
- Y, ¿Para que sirve eso? - Respondió Melisa, una chica guapa, rubia, pelo largo
y liso, extrovertida, simpática e inteligente
- Mira, si una de nosotras muere antes que la otra, esta, tendrá que ir a informar
de su condición a la otra, ¿Qué te parece?
- ¿Y como se hace ese pacto?
- Mira, te hace un pequeño corte hasta que brote sangre…
- A no, eso si que no, nada de cortes
Después de estar toda la tarde insistiendo, Sara, consiguió convencer a su querida
amiga de proceder a realizar el pacto
Así, a la luz de unas tristes velas rojas prácticamente consumidas, se realizaron
una pequeña incisión en el dedo meñique, y así, juraron amistad eterna

Los años pasaron, Melinda se diplomó en derecho, se fue a trabajar a un buffet
de abogados a New York, se casó, tubo dos preciosos hijos, ganaba un jugoso sueldo,
tenía una casa impresionante, un coche descapotable que era la envidia del la
ciudad, pero no sabía nada de aquella niña delgada, pálida y morena que fue su
mejor amiga en la infancia, y cada vez que contemplaba la cicatriz de su dedo
meñique, no podía evitar sentir melancolía hacia aquellos años, en los que fue tan
feliz. Por desgracia, la vida, les acabó llevando por caminos distintos y distantes,
pues, no la había vuelto a ver desde que acabaron el instituto.
Una noche, Melinda, tubo una terrible pesadilla, iba conduciendo, miraba el reloj,
pues era tarde, y tenía que volver a casa, donde el único que la esperaría sería el
gato, eran las 2:58 de la madrugada, creía poder recordar. Iba conduciendo por
la autopista, pero de repente, una camión se salió de su carril y volcó justo delante
de ella. Con una rápida maniobra, consiguió esquivarlo, pero un neumático del
siniestro, salió disparado y le dio al coche de Sara por la parte trasera, haciéndole
perder el control del coche, y precipitándose sin más remedio por el barranco que
estaban atravesando. Justo cuando Melinda despertó, empapada de sudor,
llamaron al timbre de la casa. Eran las tres de la madrugada, miró a su marido, el cual
dormía plácidamente, ajeno a la horripilante pesadilla que ella había tenido.
El timbre sonó de nuevo, y otra vez, y otra, con tal insistencia que no tubo más
remedio que bajar para echar a la persona que estuviera llamando con tanta
insistencia. Al abrir la puerta, no pudo evitar abrir la boca de asombro, al ver a una
mujer, la cual era extrañamente y increíblemente parecida a Sara… No, ¡Esa mujer
era Sara! Al observarla más atentamente, pudo contemplar que por algunas
partes de su cuerpo brotaba sangre.
- ¿Sara?¿Eres tu?
La mujer, asintió con una sonrisa dibujada en sus labios
- Dios, que, ¿Qué te ha pasado? Entra, te curare las heridas
Sara, levanto el dedo índice mostrando su cicatriz, la cual, también sangraba
- Por favor Sara, entra y hablamos más tranquilamente… ¡Oh Dios! ¿De verdad que
estas bien? Te veo demasiado, pálida, mas de lo normal
Las primeras palabras, surgieron de la boca de aquel ente, como un susurro, como
el lamento de las almas en pena, como el suspiro apagado, de la muerte
- He venido a cumplir mi promesa, Melinda. He muerto, y vengo a decírtelo
Melinda se quedó anonadada
- Ya por culpa del destino, estuvimos separadas en vida, estaremos juntas en la
muerte, Sara - Una vez dicho esto, levantó su dedo meñique, dejando ver la cicatriz, y
de repente, desapareció, dejando sólo tras de si, una neblina blanca y espeluznante.
Melinda, empezó a sentir un intenso dolor en el dedo meñique que, al observarlo,
pudo contemplar como este, por arte de magia, empezaba a brotar sangre, como si,
tras el paso de los años, se hubiese vuelto a abrir la herida, como si se acabase de
hacer el corte. Soltó un alarido estremecedor, y cayó desvanecida al suelo.
A la mañana anterior, despertó en su cama, creyendo que todo había sido una
simple pesadilla. Encendió la televisión para ver las noticias mientras tomaba un
café bien cargado para despejarse. Lo, que vio, la dejó sin sentido, a tal punto, que
la taza se precipitó hacia el suelo, estallando en mil pedazos a los pies de Melinda, y
esparciendo todo el café por el suelo de la cocina. Según dijo el presentador, la noche
anterior, sobre las tres de la madrugada, había ocurrido un accidente en una
autopista de Montana, un camión había volcado y, por extrañas circunstancias, otro
coche presente en el momento de tal incidente, había caído al vacio por el barranco
que estaban transitando. Y el conductor, el cual no pudo ser identificado pues había
sido totalmente calcinado, murió en el acto, que después se convirtió en el pasto de
las llamas.
Desde ese mismo día, su vida se convirtió en un infierno, tenía trastornos alimenticios,
se olvidaba de recoger a sus hijos del colegio, le habían despedido del trabajo, estaba
al borde del divorcio… Y lo peor de todo, todas las noches tenía la misma pesadilla,
en la cual, llamaban a la puerta, y al abrir, veía a Sara con el índice levantado y
expulsando sangre, a la vez que decía "Te estaré esperando", y a continuación, se
despertaba empapada en sudor, y con el dedo echando sangre a borbotones.
Su marido, pensó que estaba loca, y se divorciaron finalmente, llevándose este a los
niños, y dejándole a ella todas las cosas materiales.
Los médicos, no sabían el porque de este suceso, y decidieron meterla en un
psiquiátrico, donde todo fue aún peor.
Una noche de tormenta, un guarda de seguridad de este, oyó un estruendo del
cuarto de Melinda, al cual, cuando llegó, vio la ventana rota, y al asomarse, vio a
Melinda, rodeada de cristales, con el dedo meñique sangrando, y al lado del cuerpo
inerte de esta, escrito en sangre ponía "AMIGAS PARA SIEMPRE"

Me!! - El juego



El sol, se iba escondiendo poco a poco, tras el horizonte. La luna llena, hacia que la
luz reflejada del sol, hiciera un efecto mágico, en aquel atardecer tan hermoso.
Daniel, un chico de quince años, estaba sentado en un banco acompañado de
Laura, de catorce.
- Supongo que somos las sobras de mundo - Dijo Laura
- ¿Por qué dices eso? - Contestó el
- ¿Qué porque digo eso? Porque todas mis amigas tienen novio, y nosotros,
nosotros, somos las únicas personas en este mundo sin una persona especial en
sus vidas
- Y, ¿Qué hacemos?
- ¡Ya se! Jugaremos a un juego
- ¿Qué, tipo de juego?
- ¡Fingir! Seré tu novia por 30 días, y tu el mío por el mismo tiempo
- Por mi… Además no tengo nada que hacer en estos días
Con este simple juego, las cosas, cambiaron radicalmente en sus vidas…
- DIA 1 -
Vieron su primera película de amor juntos. El cine estaba abarrotado, al igual que
la tienda de palomitas, por lo que decidieron compartir refresco y palomitas.
- DIA 4 -
Fueron a la playa, charlaron, jugaron a las palas, bucearon y nadaron juntos.

- DIA 12 -
Daniel, invitó a Laura al parque de atracciones, montaron en la montaña rusa y en
la noria, pero antes de irse, se decidieron a entrar en el pasaje del terror. Laura se
asustó a abrazó a Daniel, el cual, la abrazo fuertemente
- DIA 15 -
Fueron a la feria, comieron algodón de azúcar, y jugaron al tiro a la botella. Además
acudieron a un adivino a preguntarle consejos sobre su futuro, el cual, les contestó
"Tesoros míos, no malgastéis el tiempo que podáis pasar juntos, disfrútenlo, en calma"
Al final de la frase, unas pequeñas gotas, salieron de los ojos de aquel pobre hombre
- DIA 20 -
Laura, invitó a Daniel a ir a la montaña en busca de estrellas fugaces para cumplir
sus deseos. Al pasar la primera, Laura deseó algo en vos baja, mientras que Daniel,
la contemplaba y sonreía feliz al mismo tiempo.
- DIA 28 -
Decidieron ir de compras al centro comercial en autobús, y como está debía de
pasar por un lugar, el cuál estaba lleno de baches y altibajos en el terreno, por
accidente, se dieron su primer beso.
- Día 28, 23:36 -
Laura y Daniel se sentaron en el mismo banco del parque en el que decidieron
empezar con el juego
- Estoy cansado, y tengo mucha sed, voy a comprar algo a aquel supermercado,
¿Quieres algo para beber Laura? - Dijo Daniel
- Un zumo de manzana por favor - Contesto esta
20 minutos después, un desconocido se acercó a Laura
- Disculpa, ¿Conoces a Daniel? - Preguntó el misterioso desconocido
- Si, claro que le conozco ¿Por que?
- Pues, como te digo yo esto…
- ¡Venga, suéltalo de una vez!
- De acuerdo, verás, un conductor borracho lo ha atropellado y está en una
situación muy crítica en el hospital, creo que hoy decir a los enfermeros de la
ambulancia que estaba en coma.

La desolación, llenó a Laura por completo, la cual, no pudo evitar que sus ojos,
derramasen un profundo mar de lágrimas.
- DIA 30, 23:58 -
Laura, aún cansada después de el maratón que había corrido desde el parque hasta
el hospital, estaba sentada en uno de esos incómodos bancos de los hospitales.
Segundos después, el doctor, salió de la sala de reanimaciones, y le entregó a Laura
un zumo de manzana y una carta, junto con la frase "Lo encontramos en su bolsillo"
Laura, leyó la carta, la cual decía:
"Estos últimos días me he dado cuenta que eres una chica preciosa y a casa instante
que pasa, me estoy enamorando más de ti, y antes de que este juego llegue a su fin,
quiero pedirte que seas mi novia, para siempre… Te amo Laura"
Laura, desesperada, desgarró el papel en miles de pedazos que volaron por toda la
estancia. Corrió hacia la sala de reanimación esquivando a los guardias de seguridad,
y una vez dentro, le grito al cuerpo inerte de su amigo:
- ¡No puedes irte en este momento!... Yo te amo, ¿Recuerdas cuando pedí mi deseo?
Desee que este juego no acabara nunca - Esperó respuesta, y continuó, esta vez
suplicando y llorando a la vez - Por favor, no me dejes ¡Te amo! Mo puedes hacerme
esto, no, ahora no…
Al unísono, con una sincronización perfecta, el electroencefalógrafo confirmó la
muerte de Daniel, y el reloj de la iglesia daba las 12 en punto
El día 30, había concluido, y el tiempo y las desgracias, hicieron que su promesa se
cumpliese,

Me!! - La estatua del Ángel



La noche, oscura, era débilmente visible gracias a la luz de la luna, la cual, estaba en cuarto
menguante. Los pájaros, hacía ya tiempo que se habían ido a dormir a sus nidos, en lo más
alto de los arboles. Los grillos, tarareaban su alegre cancioncilla al unísono, envidiable, incluso
para el mismísimo Mozart. Los murciélagos, revoloteaban cual almas en pena, vagando en la
oscuridad eterna en busca de poner fin a su eterna melancolía. Allí, en Main Street, las altas
farolas iluminaban la fachada de las casitas adosadas y parte de su jardín trasero. Las damas
de noche, endulzaban la penumbra con su dulce aroma, e iluminaban la oscuridad con su
brillante blanco, propio de almas etéreas, de espectros, de fantasmas...
Cleo, una chica de dieciséis años, iba andando, tranquila, hacia la casa de los Parker, la
familia que había confiado en ella para cuidar a sus hijos esa noche, para ejercer como niñera.
Esa noche, George Parker, y su mujer, Rose, salían a un coctel muy importante de la empresa
de George. Cleo, se tenía que hacer cargo de los dos pequeños, Carlos, de siete años, y de Lisa, de cuatro. Al llegar, Rose, le dijo que los niños estaban cenando, y que cuando acabaran, les
preparara la cama y los acostara antes de las diez. Con los niños ya cenados y acostados, Cleo,
decidió encender la televisión para pasar el rato, hasta que los Parker llegaran del coctel, sobre
las doce de la noche. Al encenderla, se dio cuenta que solo había canales infantiles, así que llamo
a George para preguntarle si podía ver la tele en su cuarto, ya que al llevar a los niños, la puerta
estaba abierta, y pudo contemplar el magnifico plasma `negro de cuarenta y cinco pulgadas
colgado de la pared. Al llamar, George no le puso ningún inconveniente a su petición, pero
Cleo, debía de pedirle algo más. Su petición, era si podía cubrir con una sabana, la imponente estatua del ángel del jardín, o al menos, bajar las persianas de la estancia. La estatua, aparentemente echa de mármol, que con el tiempo se había oscurecido, formando un color grisáceo claro, estaba muy bien detallada, desde los contornos faciales, a los pliegues de la túnica. Las alas, abiertas, intimidaban por sus grandes dimensiones. Los brazos, estaban colgando a
ambos lados del torso, caídos, inertes. Las plumas, frágiles, perfectamente detalladas, pareciesen que fueran a salir volando con la suave brisa que hacía. El pelo, aquel hermoso pelo rizado, caía hacia abajo, a media melena. La estatua, era una obra de arte, comparable con la Venus de Milo, o el David de Miguel Ángel. La estatua, a pesar de ser un ángel, tenía un aire maligno, algo había en ella la cual, provocaba temor hacia la propia. De ahí la petición de Cleo.
En unos pocos segundo, no se oyó nada al otro lado del auricular del teléfono, pocos segundos
después, George, la dijo una frase, la frase con la que Cleo, enmudeció para siempre, para toda la
eternidad. La frase era "Coge a los niños y sal inmediatamente corriendo de la casa, vamos a
llamar a la policía… No tenemos ninguna estatua de un ángel"
La policía llegó tres minutos después de la llamada de George. Encontraron a Cleo y los dos
niños muertos, desangrados, alrededor de ellos, plumas, plumas blancas como el nacar... Pero jamás la encontraron, jamás encontraron, la estatua del ángel.

Me!! - La sonrisa del Payaso


El calor de junio se extendía por las clases como la peste negra por las calles europeas a
mediados del siglo XIV.
Allí, sentada en su pupitre, estaba Eva, una chica de catorce años, que cursaba segundo de
la ESO.
Con ese calor tan bochornoso, Eva, estaba sudando. Interrumpió la explicación de la profesora
de ciencias naturales sobre los genomas humanos, para pedirle permiso para ir al servicio
a echarse un poco de agua en la cara.
Al salir de clase, se paso la muñeca por la frente, con el propósito de quitarse un poco el sudor.
Se sacudió un poco la falda, se miro los zapatos, y se paso la mano por el pelo. El servicio de
al lado de su clase, estaba echo una porquería, y decidió ir al otro servicio, el de la planta superior, el de las chicas de tercero y cuarto
Eva entró en el servicio, y para su desgracia, estaba allí la "pandilla" del instituto, se hacían
llamar los Poetas Muertos, eran famosos por las barbaridades que hacían a la infraestructura
del edificio, personas y todo ser que se moviera.
Genial, pero ya no tenía otra escapatoria, si daba media vuelta les llamaría la atención, y a lo mejor, ni siquiera se habían percatado de ella.
Los chicos, que si se habían percatado, se movilizaron rápido, y la tumbaron en el suelo de
empujón, dejándola totalmente inmovilizada.
Le dieron a elegir entre tres cosas:
1- Torturarla
2- Violarla
3- O la sonrisa del payaso
Eva, inocente, sin saber que era la tercera opción, la eligió, pues pensó que era menos horrible.
Media hora después, la profesora mando a un profesor buscar a Eva, pues la niña ejemplar
se demoraba demasiado.
Encontraron a Eva, desangrándose en el baño, le habían echo un corte desde la comisura de
los labios hasta la altura de las orejas, simulando así, la sonrisa del payaso

Me!! - El último Adiós



Los placeres violentos terminan en la violencia,
y tienen en su triunfo su propia muerte,
del mismo modo que se consumen el fuego y la pólvora,
en un beso voráz
Romeo y Julieta,acto II, escena VI


La noche oscura predecia tormenta para dentro de poco. La luna llena, brillaba cual luciernaga
resplandeciente en medio de la oscuridad. Las altas copas de los arboles, hacian castañear sus debiles ramas para dar aun, mas tenebrosidad a la noche. La aguas del mar que se avistaban a lo lejos, se percibian brabosas, desesperadas por llevarse a alguien a las profundidades de su ser.
Allí,sentado en la ventana, estaba Alexander Cold, un chico de catorce años. Alexander, siempre
que se sentia abrumado.
Su madre, tenía cancer, y estaba ingresada en un centro médico, en el cual, vivia cada dia,
su padre, no sabía cocinar, su hermana de doce años, tenia la mentalidad de una de siete, y su hermana de cinco años, solo queria jugar con animales, los cuales, acababan muriendo por tomar un "café" a base de barro.
La vida de Alexander, no era como la de ninguno de sus amigos, pues el, tenía que hacer la cena o pedir comida a domicilio para sus hermanas, su padre y para el.
Sentandose en la ventana, se olvidaba de su vida, y se entremezclaba con la belleza del universo,
las hojas de los arboles, el agua del mar…
Un día como otro cualquiera, cuando Alexander volvía andando del instituto, vio que la casa que
estaba en venta, dos casas mas a la derecha, ya no lo estaba.
Esa noche, sentado en su ventana, olló que alguien le llamaba.
¡He tu, el de la ventana!
Alexander, miró hacia abajo sorprendido, en ese momento, se dio cuenta de la altura en
la que estaba, pues, nunca antes le habia interesado el suelo.
- ¿Quién eres?
- Soy tu nueva vecina, Nadia Santos, quería conocer a alguien para que me enseñara esto y para tener amigos claro.
- ¿Y como se que eres de fiar?
- ¿Qué pasa? ¿Piensas que una chica de trece años te va a robar?
- No, solo que…
- ¡Pero venga! ¡Si vas a bajar azlo ya!
- Está bien, pero solo cinco minutos
Alexander y Nadia, se hicieron intimos amigos, pues, todas las noches se veian para hablar sobre su dia.
Alexander, solo quería volver a casa y que pasaran las horas para estar con Nadia, pues, esos
primeros cinco minutos con los que se conocieron, se convirtieron con el paso del tiempo, en horas.
Un dia, Nadia le dijo a Alexander que en el instituto, solo pensaba en el, que cuando llegaba a
casa se quedaba pensando en el, que en los examenes y libretas, solo escribia sus nombres.
Nadia le dijo a Alexander que le amaba por encima de cualquier otra cosa en el mundo, y que
le gustaría estar con el para siempre.
Cuando la luna estubo en el punto más alto, decidieron que era hora de irse, aunque ninguno
de los dos quería. Nadia le propinó un sonoro beso en la mejilla y Alexander se puso rojo.
El tiempo que no estaban unidos, transcurria aun mas deprisa desde la confesión de Nadia hacia
Alexander.
La vida de Alexander, ya no era tan dura ni absurda, como el pensaba. La relación de Alexander y Nadia, cada dia que pasaba, se hacía más y más estrecha. Un día, mientras Alexander almorzaba comida tailandesa, su padre le hizo un interrogatorio.
- Ultimamente pasas mucho tiempo con la chica nueva ¿No?
- Pues no, la verdad es que no… A no ser que tu llames pasar mucho tiempo a volver juntos del
instituto
- Y si es así, ¿Por qué siempre que voy a tu habitación no estas?
- Eso no es verdad
- ¿Seguro?
- Tan seguro como que el infierno existe
- Está bien hijo, tu sabrás lo que haces
Esa noche como todas las demás, Alexander se reunió con Nadia, ignorando el peligro que le
azechaba en casa.
Al volver a casa, trepando por la enredadera de su habitación como todas las noches, se encontró a su padre, sentado en la cama leyendo una revista.
Entró sin el más mínimo esfuerzo de no llamar la atención, pues ya, de nada servía. En ese momento, a Alexander, se le ocurrieron mil escusas para decirle a su padre, sacar la basura, se me calló algo y fui a cogerlo, el gato, al cual no le dejaba que tocara la hermana… Decidió que la mejor escusa era que se le había caido algo, pero penso, que su padre le diría que se lo enseñara y palpó por si tenía algo en los bolsillos, pero solo tenía un preservativo que le habían dado en el instituto en una charla sobre el aborto y el sexo sin protección; el cual, no era un buen "objeto" para caerse por la ventana de su cuarto, a las una de la madrugada.
- Ya puedes estar dandome una buena escusa para no estar en tu habitación
- Se me calló un libro por la ventana
- ¿Un libro? Pensaba que odiabas la lectura... Y, si es así, ¿Donde está el libro?
- No lo encontré
- ¡Que perdida de tiempo! ¡Cuatro horas buscando un libro para nada! ¿Era de la bibliotéca?
- No, era mio
- Que raro, sabes, ayer cuando pasé por tu cuarto no ví ningun libro
- Es que…
- ¿Si?
- La verdad es …
- Sabes Alexander, a estas alturas, no se distinguir entre si lo que me dices que es verdad, es
mentira o verdad
A la mañana siguiente, Alexander y su padre, ni siquiera se miraron a la cara. En el instituto,
le dijeron que había suspendido los tres examenes que había tenido esa semana. Se peleó con un
chico de su clase por que le dijo que si su madre se moría, que se muriera el tambien.
En esos momentos de angustia, lo único que le reconfortaría, sería estar con Nadia Santos, la únicapersona que le entendía y le aceptaba tal como era.
Pero Alexander no sabía, que su vida daría un vuelco, que ni el mismo podría imaginar.
Por la noche, Nadia le tenía que decir algo importante a Alexander.
- Alexander, ¿Recuerdas cuando vine?
- Si
- Vine aquí, porque mi madre trabaja en una empresa y tenemos que viajar mucho. Ayer, llamaron para decir que le habían ascendido, y que tiene un puesto fijo en la central de la empresa
- Pero, eso es fantastico
- Fantastico para mi madre, pero nos tenemos que mudar, Alexander, y no es a otra ciudad,ni otro país, sino a otro continente, la central de la empresa, está en Nueva York, en los Estados Unidos de América.
- Eso significa…
Nadia, no pudo evitar que sus ojos derramaran lágrimas sin parar.
- Eso significa que no nos volveremos a ver más, Alexander, nunca más Alexander abrió sus brazos y metió dentro de ellos a Nadia Santos, la chica, que era dueña de su
corazón.
Para Alexander ya nada tenía sentido en la vida, no tenía amigos, iba a repetir curso, su madre se estaba acercando cada vez mán al fin de sus días, su padre no le hablaba, su hermana le dio su "café" de la muerte al gato, su otra hermana, se negaba a comer e iba al psicologo, y lo más importante, el amor de su vida le había dejado para siempre.
Para el, solo había una solución, el suicidio. Esa tarde, entró en internet, y buscó formas de
suicidarse, le daba igual si sufriría o no, no pensaba que se pudiera sufrir más de lo que el ya lo estaba
haciendo. De todas las que encontró se quedo con algunas, cortarse las venas, tomar pastillas,
inyectarse aire en las venas, ponerse delante de un tren, saltando desde gran altura al vacio,
electrocutarse, metiendo mientras se baña una tostadora en la bañera…
Decidió, que la mejor forma, y la más noble o elegante, era cortarse las venas.
Al día siguiente lo preparó todo, llenó la bañera de agua fria, para que flullera mejor la sangre,
cogió el cuchillo del pescado, pues nadie se daría cuenta que faltaba, pues hacía ya años que no
cocinaban en casa, cogío un frasco de morfina, que tenían en casa desde que su madre tubo el primer desmayo y se cortó sin querer en la pierna, y un papel, en el que escribiría una carta de despedida a su madre, y a la ausente, Nadia Santos.
Decidido, empuñó el cuchillo y hizo un profundo corte, en el sentido de la vena, en la muñeca
izquierda y lo introdució en el agua helada, en la cual, flotaban dos bolsas de cubitos de hilo para
preserbar por más tiempo el frio. Rápidamente, sintió como la sangre fluía, se inyectó en la pierna la morfina, pues, si se la inyectaba en el brazo, se saldría por el corte. Dejó la carta al lado de la puerta, para que al entrar, la viera su padre.
Allí, solo, se entregó a la llamada de la muerte, la cual, susurraba su nombre para llevarle a el lugar de la eternidad, donde el tiempo no pasaba y el alma de la gente era como quería, pudiendo cambiar a voluntad.
Nadia Santos, estaba eufórica, pues le habían dicho a su madre, que el puesto ya estaba cogido y
se tendría que quedar allí hasta previo aviso.
Era lo que necesitaba oir, podría volver a ver a su querido Alexander y podría estar con el por
siempre.
Timidamente llamó a la puerta de la casa de Alexander, extrañada, pues había policías entrando y saliendo de la casa, ¿Sería que la hermana de Alexander habría matado otro animal? Fue entonces cuando contemplé a toda la familia llorando, todos, excepto Alexander. El padre de Alexander la miró y le hizo un gesto de que se acercara. Antes de que Nadia pudiera decir algo, el padre de Alexander le entregó una carta, la carta de Alexander. Entonces, las lágrimas le salieron de los ojos como nunca antes le habían salido, y salió de la casa, la casa donde su amado la dejó, como ella le dejó a el.
Corrió hacia la playa, hacia el acantilado. El cielo, anunciaba que una tormenta inminente, como
el día que se conocieron, iba a estallar en cualquier momento.
Se colocó en el filo, vacilante, pero segura. El agua de la tormenta empezó a caer sin demora.
Ya, empapada, parecía que era la segunda vez que había saltado, levantó los brazos, e intentó
olvidar todo lo aprendido en la natación. En ese momento, saltó. Al zambullirse, recordó que no
había pensado que el agua, podría estar fria, muy fria, pero no le importaba, pues todo iba a acabar.
El agua, entró en su garganta hasta los pulmones, y fue la sal del agua, la que los quemaba como la polvora y el fuego.
Pero todo, acabó. Fue en ese instante, cuando el mar embrabezido, le dio su beso, el beso, de la
muerte.

Hola a todos y bienvenidos

Hola a todos, soy El Escritorzuelo y en este blog, voy a publicar todas las historias que haga, alguna que otra vez, también caerá un dibujo y espero que nunca una poesía (Que es mi punto debil)
Saludos