22 ago 2009

Me!! - La señal



La luna, se ejercia imponente sobre aquella noche estrellada. El cielo, negro como
el azabache, era iluminado por pequeñas estrellas, las cuales, semejaban pequeños
farolillos, bagando eternamente, a la deríva constante, por el espacio exterior. Las
farolas, iluminaban la ciudad, velando por su seguridad en la oscuridad de la noche,
como guardianes, en pie, eternamente. Allí en aquel parque, el parque donde todos
los viernes, adolescentes de todas las edades, quedaban para emborracharse, o
simple mente, pasar un buen rato entre amigo, y risas. Entre tanto adolescente ebrios
y sobrios, había dos almas, dos almas, destinadas a estar juntas, para siempre. Se
trataba de Javi, un chico de 15 años, y Rosa, de 14. Ambos, ya cansados de tanta
fiesta, decidieron marcharse, y poner fin a otro viernes cualquiera… Aunque, no por
mucho tiempo.
Se subieron a la moto del joven, camino de la casa de Rosa, a dos pueblos de distancia.
Javi, arrancó desaforadamente la moto, la cual, lanzó un brutal estremecimiento, que
quedo marcado con los ladridos, que pudieron oírse de fondo al rugir se la moto.
Cogieron la carretera a una velocidad alarmante.
- !Baja la velocidad por favor! - Gritó Rosa desesperada, como bien reflejaba su cara
de pánico.
- Esta bien, pero a cambio abrázame
Rosa, le abrazo como si fuese su salvavidas, y estubiese flotando a la deriba en
mitad del océano, rodeada por un grupo de tiburones hambrientos.
- ¡Baja la velocidad de una vez por favor! - Gritó Rosaq de nuevo, al ver que el abrazo
no había echo demasiado efecto en Javi
- Está bien, pero a cambio, bésame
Y otra ves, volvió a realizar la petición de Javi. Rosa, le beso como si fuese el último
beso que compartiesen, fundiendo sus labios en uno.
- ¡Baja la velocidad o no volveré a hablarte en la vida! - Gritó de nuevo Rosa
enfurecida, al ver que todo lo que hacía, no servía para nada
- Vale, pero te tendras que poner mi casco
Así lo hizo, Rosa le quito el casco a Javi, y se lo puso ella, tal cual le había pedido
A la mañana siguiente, Rosa despertó en el hospital, sin recordar nada sucedido
después de que le quitara el casco a Javi para ponerselo ella, como el le había pedido
Totalmente aturdida, miró a su alrededor, se encontraba sola, en una habitación
blanca, con un camisón del hospital, bolsitas, que ivan directamente a sus venas por
unos conducto… Pero nada de Javi.
Sin saber ni como ni porqué, encendió la tele y haciendo zapping, paró en el canal de
las noticias, conmicionada y desolada.
El presentador, anunciaba un trágico accidente en el cual, dos adolescente habían
caido por un precipicio, los dos fueron encontrados con vida, la chica en coma, y el
con heridas muy graves, las cuales, acabaron llevandolo a la muerte, a 50 metros del
hospital. Antes de esto, habían podido preguntar al chico, el cual decía llamarse Javi,
ya que estaba consciente, el porque de su acto se no llevar puesto el casco, argumen-
tando, que esto podría haberle salvado la vida, a lo que respondió entre aullidos de
dolor y sollozos contínuos:
- Mi novia me dijo que bajase la velocidad, y al darle al freno, me dí cuenta de que
me había quedado sin ellos, le dije a mi novia que se pusiese mi casco, ya que ella
no llevaba. Intentá salvarla de lo que pudiese pasar, y por favor, ¡Salvenla!
Al oir esto, el mando de la TV calló al suelo desarmandose completamente, y los
aparatos médicos, anunciaros, que a la pobre Rosa, le acaba de dar, un infarto,
probocado por el sufrimiento y desolación al cual había llegado en tan solo, escasos
minutos.

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