
El calor de junio se extendía por las clases como la peste negra por las calles europeas a
mediados del siglo XIV.
Allí, sentada en su pupitre, estaba Eva, una chica de catorce años, que cursaba segundo de
la ESO.
Con ese calor tan bochornoso, Eva, estaba sudando. Interrumpió la explicación de la profesora
de ciencias naturales sobre los genomas humanos, para pedirle permiso para ir al servicio
a echarse un poco de agua en la cara.
Al salir de clase, se paso la muñeca por la frente, con el propósito de quitarse un poco el sudor.
Se sacudió un poco la falda, se miro los zapatos, y se paso la mano por el pelo. El servicio de
al lado de su clase, estaba echo una porquería, y decidió ir al otro servicio, el de la planta superior, el de las chicas de tercero y cuarto
Eva entró en el servicio, y para su desgracia, estaba allí la "pandilla" del instituto, se hacían
llamar los Poetas Muertos, eran famosos por las barbaridades que hacían a la infraestructura
del edificio, personas y todo ser que se moviera.
Genial, pero ya no tenía otra escapatoria, si daba media vuelta les llamaría la atención, y a lo mejor, ni siquiera se habían percatado de ella.
Los chicos, que si se habían percatado, se movilizaron rápido, y la tumbaron en el suelo de
empujón, dejándola totalmente inmovilizada.
Le dieron a elegir entre tres cosas:
1- Torturarla
2- Violarla
3- O la sonrisa del payaso
Eva, inocente, sin saber que era la tercera opción, la eligió, pues pensó que era menos horrible.
Media hora después, la profesora mando a un profesor buscar a Eva, pues la niña ejemplar
se demoraba demasiado.
Encontraron a Eva, desangrándose en el baño, le habían echo un corte desde la comisura de
los labios hasta la altura de las orejas, simulando así, la sonrisa del payaso
mediados del siglo XIV.
Allí, sentada en su pupitre, estaba Eva, una chica de catorce años, que cursaba segundo de
la ESO.
Con ese calor tan bochornoso, Eva, estaba sudando. Interrumpió la explicación de la profesora
de ciencias naturales sobre los genomas humanos, para pedirle permiso para ir al servicio
a echarse un poco de agua en la cara.
Al salir de clase, se paso la muñeca por la frente, con el propósito de quitarse un poco el sudor.
Se sacudió un poco la falda, se miro los zapatos, y se paso la mano por el pelo. El servicio de
al lado de su clase, estaba echo una porquería, y decidió ir al otro servicio, el de la planta superior, el de las chicas de tercero y cuarto
Eva entró en el servicio, y para su desgracia, estaba allí la "pandilla" del instituto, se hacían
llamar los Poetas Muertos, eran famosos por las barbaridades que hacían a la infraestructura
del edificio, personas y todo ser que se moviera.
Genial, pero ya no tenía otra escapatoria, si daba media vuelta les llamaría la atención, y a lo mejor, ni siquiera se habían percatado de ella.
Los chicos, que si se habían percatado, se movilizaron rápido, y la tumbaron en el suelo de
empujón, dejándola totalmente inmovilizada.
Le dieron a elegir entre tres cosas:
1- Torturarla
2- Violarla
3- O la sonrisa del payaso
Eva, inocente, sin saber que era la tercera opción, la eligió, pues pensó que era menos horrible.
Media hora después, la profesora mando a un profesor buscar a Eva, pues la niña ejemplar
se demoraba demasiado.
Encontraron a Eva, desangrándose en el baño, le habían echo un corte desde la comisura de
los labios hasta la altura de las orejas, simulando así, la sonrisa del payaso

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